¿Una escalera? ¿una ventana? ¿tal vez una puerta? …

Allí estaba cuando miré. Me agarró y me hipnotizó

La forma de estar allí y su color; el resto de colores, el tacto de la pared que la soportaba, la viga sobre la que se balanceaba; formas, líneas rectas y curvas dibujando aquella imagen.

¿Quién fue? ¿Cuál es la historia?

Advertí que allí había una. Sin embargo, lo único que pude conseguir fue un título: “Creativamente Abandonada”

Ahora, retomo la mirada hacia esa antigua foto, y lo que me sale es preguntarme de nuevo por la creatividad.

Palabra mágica con la que se abren siempre puertas y perspectivas. Palabra inclusiva y tolerante ¿Pero, qué sé realmente de ella?

El único lugar desde el que puedo hablar es mi propia experiencia.

Un día me plantee el hecho de la cantidad de posibilidades que existen detrás de un acto, una situación, un objeto o, incluso, una persona. Cuántas de esas posibilidades yo era capaz de ver y cuántas ignoraba. El hecho de no tener que quedarme con una sola, provocó que quisiera descubrir otras opciones. Esa idea fue el detonante perfecto para comenzar a investigar este concepto.

A partir de ahí, descubrí que no era un talento de unos pocos, sino una capacidad común a todo ser humano. Nacemos con ella. Sin embargo, es necesario desarrollarla y ejercitarla.

Algunos autores hablan de que lo abarca todo; otros, la consideran un proceso; hay quien piensa que es el resultado. Autores más transcendentes la equiparan a la palabra fluir, o al acto de fundirse en el presente.

En mi, ella se ha hecho proceso, se convierte en resultados, me permite fluir conmigo misma y disfrutar del presente como una niña.

Trabajar mi creatividad me ha permitido admitir que la tengo,  respetando lo que soy, lo que sé, dejándome sorprender y concebirme como una mujer diversa y plural.

Mirar desde otros lugares y observar aquello que habitualmente no observo, provoca que día a día aumente mi capacidad para comprender y valorar las apariencias de algo o de alguien, y admitir que la creatividad de cada persona radica en su modo particular de ser y crearse.